CURSO EXPERTO EN EDUCACION DE CALLE

 
 

GRUPOS MARGINALES

 

Gitanos

 

A lo largo de la Historia los gitanos han sido admirados y también odiados allí por donde han pasado en su vida errante, ya sea por sus costumbres, educación o cultura. A España han llegado húngaros o kalderash y gitanos, distribuyéndose por Cataluña, Andalucía y Castilla.

           

La organización social gitana se estructura a partir de las relaciones de parentesco y en base a dos ejes clasificatorios de status: el sexo y el grupo de edad (al igual que en las sociedades primitivas).

 

El individuo, en la sociedad gitana, está inmerso en el sistema de parentesco y de él recibe su personalidad social. Dentro del grupo encontrará la satisfacción de sus necesidades, tanto físicas como afectivas, relacionándose con miembros de su grupo o de otros grupos parentales, como núcleo básico de defensa y cooperación.

 

El sistema se articula en linajes patrilineales, al que llaman raza. Un hombre pertenece a la raza de su padre y a la de su madre y tiene parientes paternos y maternos. El grupo que se perpetúa es el del hombre.

 

Cuando una comunidad de gitanos ha debilitado considerablemente el papel de los linajes, como ocurre en donde la situación económica es precaria, su linaje pierde poder. El linaje gitano tradicional viene alcanzando unas cuatro o cinco generaciones de profundidad.

 

 

Jóvenes

 

Según el diccionario juventud es una etapa de la vida que media entra la niñez y la edad madura. Antes de los 90  una persona era joven cuando tenía entre quince y veinticinco años. En los años 90 esta edad fue ampliada hasta los treinta años. ¿Pero qué ocurre con los que tienen treinta y tantos años? ¿Ya no son jóvenes? Hoy la juventud, más que una etapa psicológica y física, es una etapa sociológica, donde el individuo pasa a ser adulto cuando se independiza económica, laboral y socialmente. Y esta etapa, debido a la grave crisis de los 70 que todavía perdura, se dilata en el tiempo, retrasándose la incorporación de los jóvenes a la vida activa del país.

 

Los jóvenes, pertenecientes también a la sociedad, no son correspondidos por ésta en todas sus necesidades básicas.

 

El marco histórico en que se desenvuelve la juventud actual es extremadamente complejo, diversificado y, de alguna forma, inabarcable. La complejidad del sistema social actual vienen caracterizada por la múltiple relación de los fenómenos entre sí, la amplitud del marco que tienen los fenómenos de la sociedad post-industrial, y sobre todo, la dificultad de dar respuesta a los problemas que la presente situación plantea.

 

La organización social atraviese una crisis que se hace patente en los siguientes indicios:

 

1. Dificultad para incorporarse al mundo adulto: Los jóvenes van perdiendo la confianza de las instituciones sociales, produciéndose un distanciamiento afectivo respecto al mundo afectivo de los adultos y, por lo tanto, una mayor identidad con sus iguales.

  

Cada vez más la calle está adquiriendo un papel primordial, esencial en la vida de los adolescentes. En ella se encuentran libres y pueden hacer lo que les apetece, sintiéndola como su único espacio de libertad frente al ambiente de su casa y la escuela. La aventura callejera o la búsqueda de nuevas sensaciones son las únicas manera de afrontar la monotonía cotidiana y la cantidad de tiempo ocioso de que disponen.

 

La calle, que podría ser perfectamente un complemento en el proceso del desarrollo del individuo, es por lo contrario un semillero de agresión, de vida cotidiana y de inseguridad. Aquí entra en juego la pandilla o grupo de amigos, la cual se encuentra cargada de significación y que funciona de escape a las ansiedades que los adultos no saben resolver; es decir, buscan en las pandillas lo que no ha encontrado en su medio social-familiar, creando una dependencia afectiva donde se desarrollan unas lealtades que le hacen depender del grupo con el que se siente fuertemente unido, en contraposición a la familia, la escuela o el entorno hostil.

           

2. Dificultad para encontrar trabajo:  El fracaso escolar continua siendo un fenómeno que se manifiesta con intensidad, dificultando la incorporación de los jóvenes en el mundo laboral. El paro agudiza en el individuo el sentimiento de inutilidad y frustración, provocando baja autoestima y una reducción de las propias aptitudes para el trabajo, sobretodo cuando están presentes:

 

            - El consumismo: Los niños/as aprenden a ser pasivos consumidores y no discriminadores ante la abrumadora publicidad que la  TV. oferta. A medida que crecen la ansiedad del consumo también va creciendo hasta convertirse en obsesión para la mayoría de los jóvenes.

 

            - El individualismo y la competitividad: La escuela, la familia y todas las instituciones siguen siendo cada vez más agudizantes. Cada vez más se exigen mayores estudios, más conocimientos tecnológicos y mejor preparación técnica, dejando en un segundo término la formación humana y cívica.

 

3. Falta de perspectivas para el futuro, creando en el joven la sensación de invalidez social y el abandono de un proyecto de vida.

 

 

«Tribus urbanas»

           

No cabe duda de que nuestra sociedad se mueve con unas pautas, con unas formas de pensar, sentir y actuar a lo que llamamos cultura. Dentro de cada cultura se encuentran otras subculturas que conviven o aprenden a convivir. Pero podemos encontrar la contracultura que rechaza de pleno las estructuras políticas, económicas, culturales y religiosas de la cultura dominante.

 

Los jóvenes integrantes de las tribus urbanas tienen una ideología, reglas y conductas propias y una identidad, lenguaje, amigos y enemigos característicos.

 

Estas tribus no son un privilegio exclusivo de los barrios marginales o de familias con recursos económicos bajos, también en las clases acomodadas encontramos jóvenes pertenecientes a estos grupos como una forma de integración o válvula de escape a situaciones carenciales dentro de su entorno.

 

Algunas características de las tribus urbanas son:

 

            -viven al margen de la sociedad

            -asociacionismo no manifiesto

            -espontaneidad

            -lugar de vida

            -vehículo de afirmación y de experiencia

            -aceptación de los roles

            -hermandad

            -voluntariedad

            -indumentaria uniforme

            -etc.

 

Además cada tribu tiene sus diferencias en cuanto a snobismo, pacifismo, adornos, gustos musicales, deportivos, etc.

 

Muchos sociólogos creen que surgen como una llamada de atención a los problemas actuales de la sociedad (paro, drogas, corrupción política, falta de viviendas...).

 

El vocablo de tribus urbanas se empezó a utilizar en España por los promotores de la «Movida madrileña» de los 80, amantes de la vida nocturna y de la música, conocidos como “gente guapa” y no sin cierta connotación positiva. El paso del tiempo dio lugar a otras agrupaciones según a las diferentes gustos musicales, modas...

 

Una tribu urbana se podría definir como una agrupación juvenil primaria basada en la amistad y la lealtad, que utiliza los lugares de bares y discotecas para el encuentro.

 

 

Delincuentes juveniles:

 

La Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud para Europa, en un simposio organizado en Bratislava en 1973, definió a la delincuencia como «cualquier sujeto cuyo comportamiento perjudica a otro individuo o a un grupo, rebasando los límites tolerados por los grupos sociales que presentan las normas y los valores de una sociedad en un momento de su desarrollo» (O.M.S., 1974).

 

El término de delincuencia juvenil viene asociado al de inadaptación social o conducta desviada y anómala. Todo esto debe analizarse dentro del contexto de la cultura social y del proceso de socialización (CANALES, R. 179: Concepto y realidad de la delincuencia juvenil en España. Documentación social. Rev. de estudios sociales y de sociología aplicada. 33-34. Extra. 11-12.).

 

El proceso de socialización; según DEBUYST C. (Autor de la théorie de la personalité criminelle et des diverses problematiques dans les quelles elle se situe. En: La ciminologie: Bilan et perspectives: Melanges offerts a Jean Pinatel. Edit. A. Pedone. París. pp. 203-215), es la asimilación y adaptación de la cultura dominante por parte de las personas. Las personas aprenden a interiorizar los elementos socioculturales de su medio ambiente, los integra en su personalidad y se adapta al entorno social en el que ha de vivir.

           

J. FUNES en su libro “La nueva delincuencia infantil y juvenil” (Ed. Paidós. 1984) diferencia diversos tipos de delincuentes:

 

            -Delincuente activo: Suele tener entre los 15 y 20 años. Son los que cometen actos delictivos de cierta importancia. Suelen ser jóvenes que ya han tenido su tropiezo con la justicia. La gran mayoría tienen conflictos  de personalidad. Debido a su repetidas «visitas» por diferentes lugares penitenciarios van adaptándose a unos  hábitos que el autor les  llama «hábitos de conductas arraigadas» creando un fuerte círculo vicioso que a la larga no les permitirá volver a la normalidad.

 

            -Disocial paraviolento: jóvenes entre los 14-17 años (preadolescencia y adolescencia) con actitud violenta hacia las demás.  Se agrupan en pandillas o bandas. Tienen problemas de identificación (ver apartado de «tribus urbanas»).

 

 

            -Adolescente marginal:  Socialmente es un grupo en el que ha fracasado totalmente el proceso de adquisición de pautas de comportamiento socialmente aceptables, y no se ha producido transmisión de los valores o conductas de un grupo social. Son productos de la crisis de los barrios: desorden urbanístico, crisis existencial emigratoria, cambio de valores sociales, ...

 

Lo que los adultos interpretan  como  chulería, mala educación  o gamberrismo, no es  mucho más que la falta de adquisición , en el momento oportuno de su vida (sobre todo en la preadolescencia); la falta de construcción del yo coherente y estable.

 

El consumo de drogas suele ser para olvidarse del mundo cruel que les tocó vivir.

 

 

Transeúntes:

 

Cuando oímos hablar de estas personas se puede pensar que se está haciendo referencia a los mendigos de antaño que, aunque existan, son ya minoría. El problema de estas personas sin techo, sin hogar, no puede ser reducido al problema de la falta de vivienda, sino que es un cúmulo de problemas que desembocan en el último eslabón de un proceso de marginación y exclusión que comienza en la ruptura del sistema educativo, del mercado de trabajo o el ambiente familiar y social

 

El colectivo de los transeúntes aumenta en proporción a la injusticia en los repartos económicos generadores de paro y de inestabilidad social.

           

Las causas del por qué son varias pero podemos destacar, según Ricardo Olmedo (Revista Cáritas nº 333. Octubre 93) algunas muy concretas:

 

1. Desarraigo: La vinculación que tenemos con la sociedad viene dada por la seguridad y una estabilidad en el ámbito emocional, laboral, social, y ésta nos une al entorno social en que vivimos. Cuando hay una ruptura, principalmente en el campo laboral, el individuo va creándose una inseguridad que aterriza, en muchos casos en la calle. Poco a poco los transeúntes van rompiendo todas las «ataduras» con la sociedad. Van de un lado a otro sin darse tiempo a echar raíces.

 

2. Disputas familiares: La separación matrimonial o ruptura de relaciones con familiares o personas que forman parte de la red de apoyo social, al igual el fallecimiento de personas queridas que conviven diariamente  le produce un stress que en algunos casos les lleva a cambiar los hábitos de vida.

 

3.- El desempleo y la reforma: Uno de los problemas que llevan al transeuntismo es el paro, por lo consiguiente pérdidas económicas (embargos, desahucios, pérdida de vivienda...). Cada vez piden más gente preparada, hay más competitividad.

 

Hay de personas que han trabajado «ilegalmente» (sin contrato) se encuentran en la calle y ahora no pueden cobrar ningún tipo de subsidio o pensión. La quiebra de muchas empresas o la vuelta tras la emigración  a otros países han sido fenómenos que contribuyen a que el desempleo haya sido un problema agravante.

           

4. Abuso de alcohol u otras sustancias: El abuso de alcohol y otras sustancias constituye una fuente importante de inestabilidad en el mundo laboral, que lleva en muchos casos al desempleo y, por último, a  vivir en la calle, lugar donde la salud es más vulnerable.

 

La cuestión de la salud es un tema más preocupante en los transeúntes que en cualquier otro tipo de personas. Son personas que carecen de recursos económicos y de un lugar fijo para refugiarse y erradicar la enfermedad.

 

Las enfermedades que más padecen son el SIDA, hepatitis crónica, tuberculosis, gripes.... Las personas con enfermedades mentales se encuentran en la calle y como dice Ricardo Olmedo, tras la reforma psiquiátrica aún más y no se establece ninguna clase de recursos o de estructura intermedia entre los psiquiátricos y la calle.

 

5.- Problemas judiciales o comisión de delitos:  Detenciones o problemas con la policía por delitos menores son poco frecuentes.

 

 

Prostitutas:

 

Cuando una persona entra en el mundo de la prostitución siempre hay algo o alguien que le «obliga» a tomar como única salida esta forma de ganarse la vida. Pero para llegar a tomar esta decisión han existido a lo largo de la vida una serie de factores de riesgo que han influido inevitablemente:

 

            1.Desestructuración de la familia: Como comentábamos anteriormente, vivir en el seno de una familia es importante para que el individuo se forme como persona. Cuando una familia está rota, bien por la falta de padre o de la madre o no hay armonía dentro del hogar, los hijos/as terminan siendo internados en una institución.

 

La persona que ha tenido una infancia traumática o sale de una institución acaba teniendo un concepto de sí mismo como una persona rara y marginada, con dificultades para insertarse dentro de la sociedad, llevándole en ocasiones a buscar una salida fácil y rápida introduciéndose en la prostitución.

 

            2. Madres solteras: La sociedad todavía es poco tolerante con las adolescentes o jóvenes que son madres fuera de la pareja o matrimonio. Estas jóvenes madres acaban perdiendo no sólo su libertad y autonomía, sino que se les truncan muchos proyectos e ilusiones, además de suponer en un gran porcentaje de casos la ruptura con su familia ante la reacción violenta de sus progenitores, quienes optan por expulsarla del hogar.

 

El ejercicio de la prostitución será, entonces, un camino para sobrevivir ella y el hijo que espera.

 

            3. Desestructuración matrimonial o abandono del cónyuge: La ruptura del seno familiar por falta de entendimiento supone un nuevo factor de riesgo. Cuando los hijos quedan a cargo de la madre y los ingresos son insuficientes, ésta acabará prostituyéndose para sobrevivir.

 

            4.Instigación y/o presión del compañero: «Yo me casé con 15 años y me he separado con 18... Todo fue en Valencia, cuando él me metió, porque los trabajos estaban muy malos y teníamos mucha hambre. Estábamos mal y dijo ‘yo te voy a meter en un bar’. Fue mi marido, no de chulo, sino casados por la Iglesia y todo.» (La Prostitución de las mujeres. 1988. Instituto de la Mujer).

 

            5.Paro laboral del marido: «Yo tengo cinco hijos, estoy casada, ni cobro paro ni nada, y yo estoy en la vida para ganarme unas pesetas.» (La Prostitución de las mujeres. 1988. Instituto de la Mujer)

 

            6.Conseguir mayores recursos económicos: Muchas mujeres se cansan de trabajos que requieren un gran esfuerzo y sin embargo no alcanzan ganar lo que ellas necesitan.

 

            7.Drogodependencias: Una de las causas que hoy llevan a muchas mujeres a prostituir su cuerpo es su adición a alguna sustancia estupefaciente con el fin de conseguir el dinero suficiente para comprar la dosis que necesitan.

 

 

Refugiados:

 

Las personas que van de un país a otro son individuos con una cultura (lengua, costumbres,...) diferente. Aunque el choque es brutal merece la pena para conseguir una vida diferente a la que llevaban. Las calamidades que pasan para conseguir su objetivo (en muchos de los casos sin permisos ni licencias) es tremenda e incluso llegan a pagar con su vida.

 

Cuando un persona toma la decisión de emigrar se encuentra presionado por un sinfín de situaciones, ya sean económicas o políticas. Algunos emigran con su mujer e hijos y otros van solos, dejando todo lo significativo y sentimental atrás (familia, amigos, pertenencias...). Son  muchas las razones por las que una persona decide emigrar (huir de las persecuciones políticas que sufren en su país, salir al encuentro de otros familiares que se encuentran asentados en otro país y así mejorar su situación económica, conseguir insertarse en una sociedad en la que les oferte lo básico para poder vivir con dignidad...); una serie de razones con el denominador común de vivir con dignidad (Bienestar Social).

 

Toda persona que emigra a un país tiene dos opciones:

 

            a.- Solicitar el asilo.

            b.- Ser inmigrantes ilegales cuando se les niega el asilo.

 

El proceso emigratorio es traumático y las circunstancias y su modo de pasarlo ayudarán a agravarlo o a mejorarlo; ya que supone la pérdida masiva de afecto, familia, costumbres, cultura, formas de comunicación... un sin fin de códigos y signos que estuvieron como referencia de identidad  en la formación como persona, como individuo dentro de una sociedad concreta. Como consecuencia se produce angustia, tristeza, desasosiego, miedo, inseguridad, desarraigo...

 

La primera reacción de un inmigrante es de extrañeza, generando conductas desadaptadas, debido a que cada cultura tienen unos códigos diferentes.

 

 

Menores maltratados:

 

Si diésemos una rápida visión a la Historia comprobaríamos que los malos tratos han existido prácticamente desde que el hombre es hombre. A partir de los trabajos de los pediatras como Ingrahan (1944), Caffey (1951) y H. Kempe (1962) se empezó a reconocer que los niños también sufren malos tratos (Síndrome del Niño Apaleado).

           

Definir que es el maltrato infantil es un poco difícil ya que muchos  profesionales que trabajan día a día en este tema no llegan a ponerse de acuerdo.

 

A la hora de hacer una definición hay que tener en cuenta la diversidad del fenómeno: necesidades físicas, psicológicas... Por lo tanto, la definición varía según criterios y valores socioculturales, el momento histórico y la perspectiva de la que se parte. Sin embargo, podemos adoptar cualquiera de las definiciones siguientes:

 

“Los malos tratos infligidos a un niño no sólo son un acto de brutalidad aislado ejercido sobre él sino que deben considerarse todo un conjunto de condiciones, actos, negligencias, que hacen que los derechos a la vida, educación y ayuda real sean restringidos; es decir, las diferencias entre estos derechos y sus condiciones de vida reales constituyen el conjunto de malos tratos” (Centro de Protección de la Infancia de Berlín)

 

La Sociedad Catalana de Pediatría (1985), a su vez, considera que “un niño es maltratado cuando es objeto de violencia física y/o sexual, y también si sufre de falta de atención por parte de las personas o instituciones de las cuales depende para su desarrollo”.

           

Entre los tipos de malos tratos podemos destacar dos:

 

1. Los INTRAFAMILIARES, tales como:

 

-Negligencias: Actuación inconveniente ante las necesidades físicas sociales, psicológicas e intelectuales, así como una falta de previsión del futuro.

-Abandono emocional.

-Maltrato físico: Cualquier acción intencionada por un adulto a un menor y que provoque daño físico.

-Sexual: Cualquier clase de contacto sexual con un niño menor de 18 años por parte de un familiar, tutor o adulto desde una posición de poder o autoridad.

-Maltrato intrauterino y prenatal: Conjunto de acciones efectuadas intencionadamente por la madre para dañar el feto.

-Síndrome de Münchhausen por poderes: Consiste en aparentar síntomas físicos patológicos en terceras personas.

 

2. Los EXTRAFAMILIARES, entre ellos:

 

-Los institucionales: Pueden producirse por la Administración Pública, centros educativos... en cualquiera de los ámbitos relacionados con el menor.

-          o la explotación laboral: Donde los menores realizan trabajos con el consentimiento de los adultos (mendicidad infantil, economía sumergida...).

 

La O.M.S. entiende por droga toda sustancia que introducida en un organismo vivo puede modificar una o más funciones de éste.

 

Esta definición es amplia y abarca no sólo a los medicamentos destinados a tratamientos de enfermedades sino también a otros usos al que se destinan muchas sustancias adictivas.

 

 

Drogodependientes:

 

Una persona que siente una necesidad imperiosa de consumir reiteradamente unas dosis de una determinada sustancia nociva para el organismo ha llegando a la dependencia. Para llegar a esta intoxicación (periódica o crónica) es necesario que se unan una serie de circunstancias:

 

1.-La necesidad de consumirla reiteradamente y conseguirla por todos los medios.

2.-Una tendencia a aumentar las dosis para lograr los mismos efectos; es lo que se conoce con el nombre de tolerancia.

Podemos hablar también de tolerancia cruzada:  tolerancia no sólo una droga sino también a otra del mismo tipo o a veces de otro.

3.-La dependencia psíquica: La droga  produce un bienestar impulsando al drogodependiente al consumo regular para seguir teniendo esa sensación de placer o para evitar el dolor.

4.-Síndrome de abstinencia: se trata de un conjunto de síntomas y signos  de carácter psíquico y físico que aparecen al suprimir el consumo de una droga que el sujeto necesita para el buen «funcionamiento» dentro de la sociedad.

5.-La dependencia física: La O.M.S. (1974) la define como «un estado de adaptación que se manifiesta por la aparición de intensos trastornos físicos cuando se suprime la toma del fármaco».

 

El hombre, a medida que va creciendo física y psicológicamente, va pasando por una serie de transformaciones con sus respectivas crisis. La adolescencia se considera el momento más crítico.

 

La adolescencia es un periodo de transición entre la infancia y la edad adulta (de 15-16 años a los 19-20 años). No es una etapa tormentosa, rebelde o conflictiva, sino de cambios que sufre el adolescente; lo que sí puede desembocar en cierta rebeldía o conflictividad.

 

Las transformaciones que sufre el adolescente son tanto físicas como psíquicas, pero también sociales y afectivas:

 

-A nivel físico se da un desarrollo rápido que no terminará hasta llegar al período de madurez.

 

-A nivel psíquico, el adolescente se encuentra en un estado intermedio entre niño y adulto, produciéndose un cambio en los valores que hasta ahora le eran válidos. Los padres ya no son los ídolos y deben buscarlos entre los compañeros de la pandilla o en héroes del deporte, la música... La personalidad se va formando al igual que la autoestima, que se crea y desarrolla en el niño y en el joven a través del contacto directo, del afecto de interés por aquello que hace, del diálogo con los padres y las demás personas de respeto. Es un factor importante que puede llevar al joven a quererse a sí mismo tal como es o a odiarse y no estar a gusto consigo mismo pudiendo llevarle a conductas de inadaptación social.

 

-A nivel social los adolescentes no se sienten integrados en una sociedad para la cual han sido preparados técnica y humanamente, pero que luego le niega el derecho al trabajo o a un puesto de responsabilidad o decisión.

 

-A nivel afectivo puede aparece una inseguridad en sí mismo debido a sus cambios. No se comprende a sí mismo ni se siente comprendido, dándose una discrepancia con los adultos.

El adolescente, ante cualquier crisis que no sepa solucionar y con carencias afectivas, educativas o sociales, puede encontrar una salida fácil en la droga, evadiéndose de sus problemas o rechazando su asunción.


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